Amar demasiado no es amar. Inmaculada Ruiz.

Resultado de imagen de corazonesSin ti no soy nada es una conocida canción de Amaral. También sería un acertado título para un libro que versara sobre una de las maneras más destructivas de relacionarse con la pareja: la codependencia emocional. Una forma de entregarse al otro que, en el imaginario romántico, se entiende como el amor más grandioso. Tan grandioso que supone la autoinmolación. Alguien codependiente se enfrasca en un tipo de sentimiento que no se corresponde con el amor, aunque a ellos les parezca que es así. Se trata de un sentimiento enorme e inmanejable, que no nace de un sano afecto o deseo por alguien, sino de una dolorosa carencia: “Necesito que me necesites”, como lo resume la psicóloga sanitaria Cayetana Egusquiza.

Más: https://elpais.com/elpais/2018/07/09/eps/1531129418_225784.html

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Distintos países, un mismo grito contra la desigualdad.

Desde Turquía o Pakistán a Brasil y México, organizaciones feministas han convocado movilizaciones en más de 170 Estados para reivindicar los derechos de la mujer.

Más de 170 países han convocado movilizaciones por el día Internacional de la Mujer. Algunos, como Croacia o Turquía, planean manifestaciones multitudinarias. En España, las organizaciones de mujeres y algunos sindicatos han convocado legalmente a una inédita huelga general de 24 horas, que el movimiento feminista llama a que secunden sólo las mujeres para que se visibilice su ausencia. En otros países, como Argentina, también habrá paros totales o parciales en algunos sectores. Hasta las organizaciones iraníes han llamado a manifestarse, pese a las prohibiciones.Resultado de imagen de manifestaciones dia internacional de la mujer 2018

 

Más: https://elpais.com/internacional/2018/03/07/actualidad/1520452960_137452.html

Contra el machismo de recreo.

Las aulas españolas combaten la desigualdad de género desde la raíz. “Para ellos, las chicas son un producto, como los móviles”, dice la socióloga Carmen Ruiz Repullo.

El psicólogo César de la Hoz da una charla a 150 niños en un colegio de Salinas, un Resultado de imagen de violencia de generoniñospueblo asturiano que se levanta frente al mar. Coloca imágenes de tres famosos: Cristiano Ronaldo, Albert Einstein y Barack Obama. Entonces una niña levanta la mano: “¿Por qué son todos hombres?”. César de la Hoz ni lo había pensado. Pero una niña de seis años sí. Y su profesora, Leticia Secall, también. “No le di importancia”, dice al acabar la charla. La niña de seis años, sin embargo, se la dio

El colegio se llama Manuel Álvarez Iglesias y lleva desde 2010 promocionando la igualdad de género gracias a la profesora Secall. Hace cinco años ganó el Premio Nacional de Educación por un proyecto llamado ‘Genero(sa)mente’. Durante el curso se han proyectado, por ejemplo, montajes audiovisuales sobre las mujeres afganas y otro acerca de la tradición del vendaje de los pies a las niñas chinas, como símbolo de belleza y sumisión. Otro día, para dar a conocer el teléfono de ayuda a las víctimas de la violencia de género, los escolares se dibujaron unos a otros en la mano el número 016 para que esa información, explica Secall, llegase a todos los hogares. También hay en el colegio un libro de firmas contra el maltrato en el que cualquiera pueda dejar su testimonio, mensaje de apoyo o consejo.

 

Más:  Contra el machismo de recreo

Maltratadas antes de cumplir los 18.

Las investigaciones de la fiscalía por violencia de género entre menores se disparan un 25% en un año.

Resultado de imagen de violencia de genero adolescentesHace un mes, la espiral en la que empezó a caer Triana Alcántara cuando apenas tenía 13 años la llevó casi al punto de no retorno. Más de una década después, con 25, asegura que acaba de salir de un infierno. La diabetes y los trastornos alimentarios que padece desde niña empeoraron y desembocaron en una serie de graves infecciones por la pesadilla que relata junto a un exnovio: “Parecía un chico maravilloso pero era el peor maltratador”. Esta joven, que se presenta a la cita sonriendo, cuenta que solo cuando se dio cuenta de que su vida “se iba”, en una cama de hospital, entendió que los chicos con los que había estado no la trataron bien y que el machismo no solo “se ve en la tele, está en todas partes”.

Más:

Maltratadas mucho antes de cumplir los 18

No eres un ángel, eres un imbécil. Rosa Montero.

Los celos no son un signo de amor. Para erradicar la violencia en la convivencia, hay que desmitificar el perverso romanticismo del sufrimiento.

Resultado de imagen de angeles masculinosEntre el torrente  televisivo de anuncios de perfumes de las pasadas Navidades sobresalía uno especialmente mostrenco. Voy a resumir la historia, aunque no diré la marca porque no quiero hacerles propaganda. Chico guapo le dice a chica bella: “Un día me amarás y otro me odiarás. Nunca sabrás dónde estoy ni dónde vivo. No soy un ángel. Ahora ya lo sabes”, ante lo cual la bella se derrite de pasión y le morrea ávidamente. O sea, otro cansino guiño al supuesto atractivo de los chicos malotes, otra frívola y petarda exaltación de los hombres dañinos tipo sombras de Grey. El mensaje es: ¿Te hace sufrir? Guau, qué tipazo tan interesante, eso sí que es pasión, intensidad y amor de película.

 

Más:https://elpais.com/elpais/2018/01/15/eps/1516033521_588715.html

¿Lo suficientemente hombre?

Cámbiate

Justin Baldoni quiere comenzar un diálogo con hombres sobre la redefinición de la masculinidad, para descubrir formas de ser no solo hombres buenos sino buenos humanos. En una conversación cálida y personal, Baldoni comparte su esfuerzo por reconciliar quien es con quien el mundo dice que debe ser un hombre. Y lanza un desafío a los hombres: “A ver si pueden usar las mismas cualidades que les hacen sentir hombres para ir más allá”, dice Baldoni. “La fuerza, la valentía, la dureza: ¿Son lo suficientemente valientes como para ser también vulnerables? ¿Son lo suficientemente fuertes como para ser sensibles? ¿Tienen la suficiente confianza para escuchar a las mujeres de su vida?”

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“ESO NO ES AMOR”. Marina Marroquí.

  • Marina Marroquí sufrió violencia machista de los 15 a los 19 años. Presidenta de la Asociación Ilicitana Contra la Violencia de Género (AIVIG).

    Marina Marroquí transmite una seguridad, una fuerza y un entusiasmo Resultado de imagen de esto no es amor marina marroquiextraordinarios. También contagiosos. Por eso, y por muchísimas otras razones, conecta tan bien con los adolescentes, a los que se ha propuesto enseñar a crecer en la igualdad y, en la medida de lo posible, darles algunas herramientas para saber detectar la violencia de género, huir de ella y desenmascararla. “Mi objetivo es su detección precoz y de manera práctica”, afirma.

    Sabe de lo que habla porque, desgraciadamente, sufrió violencia machista de los 15 a los 19 años. Los siete años posteriores no dijo nada: “Ni lo conté ni denuncié. Hice todo lo que no se debe hacer”.

    Hasta que un día explicó su terrible historia y decidió hacer todo lo posible para que esa historia no sea también la de otras chicas. Estudió Educación Social, creo la Asociación Ilicitana Contra la Violencia de Género (AIVIG) y se ha especializado en dar talleres a adolescentes sobre violencia de género. “En estos talleres tenemos una tasa de detección del 8%, lo que se traduce en que nunca me he ido de uno sin que alguien venga al final y me diga que está viviendo eso y que necesita salir. En 2016 se impartió a más de 12.000 chavales. Extrapola el 8%. Son muchos los casos con los que te encuentras”, cuenta Marroquí, que ha decidido convertir el contenido de esas clases en un libro publicado por Destino con el esclarecedor título ‘Eso no es amor: 30 retos para trabajar la igualdad’.

Más: http://www.revistagq.com/noticias/politica/articulos/marina-marroqui-eso-no-es-amor-violencia-de-genero/26193

“Nada ha cambiado” Carta de la hija de Ana Orantes.

 

El 17 de diciembre se cumplen 20 años de la muerte de Ana Orantes, la mujer granadina que acudió a Canal Sur a denunciar que su exmarido la maltrataba. Trece días después, este la quemó viva tras 40 años de palizas y humillaciones. Su caso fue el primero que conmocionó y sensibilizó a España contra la violencia machista y marcó un antes y un después en el tratamiento social de los malos tratos. Fue el detonante para que el Gobierno reformase el Código Penal y aumentaran las denuncias, aunque las muertes machistas no cesan.

Esta es la carta que su hija la dedica:

Hola, mamá.

Te escribo en la distancia y pasado el tiempo, pero con la esperanza de que mis palabras lleguen de alguna manera a ti.

Hace ya 20 años que te arrancaron de nuestras vidas. Un desgraciado 17 de diciembre que ha marcado nuestras vidas de tu ausencia y ha llenado de lágrimas cada día. Me gustaría decirte que tu testimonio, ese con el que rompiste un silencio para denunciar un matrimonio de más de 40 años de maltrato, ha quedado marcado en la memoria de un país que hoy en día te recuerda; que muchas mujeres ven reflejado su dolor en tu dolor; que gracias a ese acto de valentía impulsaste, por fin, la creación de una ley integral contra la violencia de género; y que, en muchos casos, denuncias como la que tú realizaste no quedan impunes.

Me gustaría contarte que ni una mujer más ha tenido que abandonar su hogar, como lo hacías tú cuando tu agresor rompía en cólera, con todos nosotros avanzando delante de tu partida. Me gustaría contarte que las sentencias son justas, que los jueces no las siguen “interpretando”. Que al igual que tú, ninguna mujer tiene que convivir con su maltratador, que ninguna mujer, aunque haya roto la relación, tiene que vivir con el miedo de que en cualquier momento su agresor entre en casa. Que ningún hijo o hija tiene que permanecer alerta en sus sueños como lo hacíamos nosotros.

Aún recuerdo con angustia cómo, ante cualquier ruido, me levantaba con ese bate de béisbol que antaño sirvió para el juego, y que transformé en un arma de defensa. Con el número de la policía siempre a mano. Con la desazón de dejarte en muchos momentos sola porque tenía que trabajar. Tu angustia era la mía, cada mañana y cada noche.

“Me encantaría decirte que todo ha cambiado. Que hay voluntad política”

Me encantaría decirte que todo ha cambiado. Que hay voluntad política, que las movilizaciones sociales son a una, y que todas las personas que trabajan para que se erradique la violencia hacia la mujer han conseguido avanzar. Ojalá decirte que hoy en día hijos e hijas de mujeres valientes como tú no somos los grandes olvidados de la barbarie.

Desearía contarte que nos protegen, que ya ningún niño ni niña llora en silencio su desgracia, acurrucados como lo hacía yo en la soledad gris y triste de su habitación. Que esos críos ya no son maltratados, mutilados psicológicamente, arrancados de sus hogares, asesinados en muchos casos…

Pero, mamá, eso no es así. Las víctimas, palabra que no me gusta porque somos supervivientes de la violencia -y tú lo sabes mejor que nadie-, siguen siendo las mismas. Siguen asesinando con impunidad; seguimos siendo, desgraciadamente, ciudadanas de segunda; y ley, hoy por hoy, no ha conseguido todo lo que debería.

Sabes que nuestras vidas, como hijos, nunca ha sido fácil. Presenciamos demasiadas peleas y agresiones; muchas de ellas, en carne propia. Sufrimos tanta hostilidad y desprecio de una persona que, se suponía, te quería, nos quería, pero que nos consideraba tan sólo objetos de su dominio, juguetes que manejaba a su antojo. Un ser destructor, autoritario, frío y agresivo en casa, pero gentil y agradable de puertas para afuera. Como decía tu padre, mi abuelo, un “candil de puerta ajena”. Alguien que no mostraba su verdadera faceta, alguien a quien desde bien pequeña no he tenido más que miedo, pavor y, aún sin saber muy bien por entonces su significado, desprecio.

“Nuestra infancia se reduce a aquella que disfrutamos a ratos a tu lado”

Desprecio por todos esos malos gestos contigo y con nosotros, por esas agresiones que jamás nadie debe recibir de un padre o de un marido. Nuestra infancia se reduce a aquella que disfrutamos a ratos a tu lado, cuando él, a quien no considero padre, se alejaba. Esas temporadas en las que permanecía fuera varios meses, VIVÍAMOS, respirábamos, corríamos por las calles, sin el temor de que llegara. Disfrutábamos tanto… ¿verdad, mamá? De nuestra complicidad, de nuestras escapadas al centro de Granada. También recuerdo las visitas a tu madre, nuestra abuela, la que nos comía a besos y nos contaba historias; a la que veíamos y disfrutábamos tan poco… Un aislamiento impuesto que te separaba de todos aquellos a los que queríamos y que nos querían: tíos, abuelos, hermanos…

Te echo tanto de menos, mamá. Me haces tanta falta… En mis decisiones, en mi camino, en mi vida. Has sido y serás la mujer mas valiente y honesta que he conocido. Me has inculcado valores, y me has educado desde el respeto y el cariño. Has sido capaz de sacar adelante a tus 8 hijos, y has logrado que seamos hombres y mujeres de bien, como tú siempre has querido. Con el orgullo de un apellido, ORANTES, que significa todo.

Cuanto daría, mamá, por que siguieras aquí. Me imagino cuántas veces levantaste tu mirada hacia ese arco de Elvira que vio tu infancia y adolescencia pasar, cuántas veces te perdiste por las callejuelas de Granada. Cuántas veces bebiste en esa fuente que antaño calmaba la sed de los comerciantes que convivían en una calle ahora tan diferente… Cuántas te quedaste rendida, dormida cerca de la pequeña tienda que tu madre regentaba para sacaros a ti y a tus 5 hermanos adelante. Cuántas noches en vela perfilando las mantillas que lucen las mujeres en Semana Santa, cosiendo para poder llevar ese vestido de domingo que soñabas. Tan coqueta y femenina, tan llena de energía. Cuántas ilusiones acogería tu alma, cuántas añoranzas y risas derrochaste en esos tiempos en los que eras solo esa niña que crecía ajena a la desdicha y la sinrazón de su futuro. Cuánto daría por haberte librado de tanto sufrimiento.

“Cuánto daría por haberte librado de tanto sufrimiento”

A veces recorro la calle Elvira, donde naciste, y el barrio en el que te criaste, y cada vez lo disfruto más. Antes me inundaba la tristeza, pero ahora te imagino y me llenas el alma de tanto amor y tanta dicha de haberte tenido en mi vida que por un momento siento que estás aquí y sigues a mi lado. Mujer valiente donde las haya, mujer con principios. Ojalá estuvieras aquí para poder escribir ese libro que querías, porque como tú decías, tenías experiencias para hacerlo. Te extraño cada día, estás en mí y eso me consuela pero daría mi vida por otro último abrazo tuyo. Te echo de menos y siempre estás en mi pensamiento y en mi corazón. Hasta que nos volvamos a encontrar… Te quiero, mamá.

VOLAR . Rosa Montero

Hoy son pocos quienes se acuerdan de ella, pero la canaria Pinito del Oro fue una estrella mundial, una de las mejores trapecistas de la historia. Y los trapecistas eran los príncipes del circo, los artistas más importantes del espectáculo. Yo vi un par de veces a Pinito del Oro en el antiguo Price: sobrecogía. Por entonces actuaba sin red y sin cable de seguridad, a cuerpo limpio, en el filo preciso de la muerte. Arriba, muy arriba, en lo más alto, esa figurita menuda y preciosa se ponía boca abajo en el trapecio, apoyada solamente con la cabeza, y se balanceaba de forma espeluznante. O se sentaba en una silla que apenas posaba dos patas sobre la barra. Su actuación era inconcebible: nunca he vuelto a ver nada semejante (y además ahora todos van atados, por fortuna). De hecho, sufrió varias caídas y estuvo a punto de matarse repetidas veces. A los 17 años se partió el cráneo y pasó ocho días en coma. Años después se rompió de nuevo la cabeza y otros huesos en el peor accidente de su vida. Y siempre volvió a subirse al trapecio: qué valiente. Su marido, Juan, se pasaba la actuación en la pista, debajo de ella, atento para agarrarla si caía.

Texto completo: “Volar”. Rosa Montero